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Kobetasonik 2008: crónica de KISS

Este artículo continúa desde la crónica de DIO

Desde que los enmascarados más famosos del mundo iniciaron su actual gira seguimos sus set lists con pasión, en la parte australiana estuvo repleto de todos sus grandes éxitos, pero para la parte europea nos tenían preparada una sorpresa, para bien o para mal, los conciertos estarían basados en su mítico disco en directo “Alive!”.

La marca Alive! lleva unida a Kiss desde 1975, y ha tenido tres secuelas hasta ahora (cuatro si contamos el unplugged), y la historia de este directo se puede resumir en las pocas ventas de los tres discos de estudio que tenían hasta aquel momento y la necesidad de cambiar algo para dar un salto más hacia el estrellato. Gene Simmons, el cerebro del grupo en cuestiones financieras, siempre en vanguardia de la industria para ganar un dólar más, tuvo que convencer a la discográfica de las bondades de un disco de este tipo, ya que no querían lanzar un directo en ese momento. El siguiente disco en estudio también sufrió otro cambio magistral y radical de sonido gracias al productor Bob Ezrin, pero esto es otra historia.

El Alive! compila los mejores temas de la primera etapa de la banda, en la que practicaban un hard rock típico de la época, pero si añadimos el misterio de las máscaras, un ritmo más marchosillo de lo habitual y un espectacular directo resulta el LP histórico que muchísimos tenemos en nuestras casas. Como casi todos los directos, no está exento de polémica, ya que según el ingeniero Eddie Kramer, únicamente la guitarra de Ace Frehley es la del directo original, siendo el resto trabajo posterior de estudio.

Por otro lado, la elección de este repertorio nos privaría de escuchar muchos de los posteriores himnos, de estilo mucho más hortera (si no te gusta hortera pon kistch).

“Won’t Get Fooled Again” de The Who suena por los altavoces cuando observamos que el telón gigante con el nombre del grupo en letras plateadas oculta las plataformas que van elevando al batería por un lado y al resto por el otro, aunque nuestra disposición lateral y una parte del telón que se ha caído antes de tiempo nos permite ser testigos de dichos movimientos. El diablo Gene Simmons pregunta al Kobetasonik su legendaria pregunta: “¿You want the best?, you’ve got the best, ¡¡¡¡kiss!!!!” y empiezan los acordes de “Deuce” mientras cae todo el telón y vemos al grupo según desciende y toman sus posiciones a ras de escenario.

El vestuario que llevan es el de la gira del “Destroyer”, disco inmediatamente posterior al primer “Alive!”, y el escenario está repleto de cables y mecanismos que irán descubriendo su utilidad a lo largo de la noche.

En “Got To Choose” Paul Stanley se disculpa, ya que no sabe vasco, pero en castellano comenta que nos quiere y que “os doy mi corasón”. La siguiente es “Hotter Than Hell”, que teniendo en cuenta que el estribillo es el mismo que la que le sucedía “Nothin’ To Lose” podría haber sido de las eliminadas para tocar más en la parte final de grandes éxitos.

El guitarra solista Tommy Thayer ejecuta un solo de guitarra en el que demuestra que como intérprete es tan bueno como su antecesor. Aunque se oye un grito de “Fuera de ahí, ¡Impostor!”, el numerito de la guitarra que lanza fuegos artificiales es suficiente para acallar las críticas, ya que varios petardazos salen del hacha para caer sobre el escenario. A los nostálgicos habría que recordarles que Ace sólo está lejos del alcohol cuando está lejos de Kiss.

“Nothin’ To Lose” fue el mejor tema de la primera parte del show, cantado por el felino de las baquetas como si fuera el último concierto de su vida, para estar metido en Kiss hay que creérselo, y parece que por el batería no ha de quedar.

“Firehouse” fue la primera ausencia del disco, las otras fueron “Watchin’ You” Y “Rock Bottom”, además se cambió el orden para que el final de la parte “Alive!” fueran “Black Diamond” y “Rock And Roll All Nite”.

Durante “100.000 Years” le toca el turno al gato Eric Singer, su plataforma se eleva de nuevo y nos regala un solo magistral, puede que cuando toque con Alice Cooper se muestre más técnico, pero este rompeparches que ha tocado con gente como Black Sabbath, Badlands o Gary Moore eleva la calidad de las canciones del “Alive!” hasta límites insospechados, y a mi juicio es muy superior a Peter Criss. Hasta se cantó un par de temas, coreografió los “whoauuuu” de “Black Diamond” y en esta misma canción creó unos ritmos grandiosos con su instrumento. Un músico mercenario (Contratado) de primerísima categoría.

El mejor momento, probablemente de todo el festival, fue el dúo final de la parte “Alive!”, los primeros versos de “Black Diamond” los canta el público, les sigue Stanley, que comparte con Singer la responsabilidad de la voz y de repente llega el riff arrollador y 50000 personas cantan como pueden los “whuuuu-uuuuuuuu”. Y llega la hora de la lluvia de confeti, los fuegos artificiales, y excepto Paul, que sigue en su sitio, los demás cantan “Rock And Roll All Nite” muchos metros más arriba, en sus plataformas. Starchild ya volaría después.

Empiezan los grandes éxitos que no están en el “Alive!”, todos ellos con sobredosis de explosiones, luces y sorpresas. En la parte intermedia de “Lick It Up”, que sonó un poco floja, Kiss clava la parte central del tema de los Who que, de forma subliminal, nos habían puesto hace una hora, Eric Singer vuelve a ser una bestia en estos momentos.

Prácticamente cada tema tiene su espectáculo circense asociado, llamaradas de fuego a ritmo de riff, bocanadas de fuego por parte de Simmons, boca sangrienta, plataformas varias y cada una más alta que la anterior, el vuelo del diablo hacia la parte más alta del escenario y como gran final la tirolina de Paul Stanley entre la torre de sonido y el escenario durante el penúltimo tema de la noche “Love Gun”.

Como gran final y con su correspondiente traca pirotécnica llega “Bilbao-Detroit Rock City”. La banda más caliente del planeta no visitaba España desde junio de 1997, y Paul Stanley insinuó que les gustaría volver el año que viene, que el dios del trueno le oiga. Y si no vienen ellos a lo mejor vienen los nuevos Kiss II, otra genial idea del bajista demoníaco, sin ningún miembro original y con los componentes escogidos mediante reality show, ¿Quién se apunta a operación Kiss? Yo ya me he aprendido su coreografía: toco guitarra, hago cuernos, toco guitarra, lanzo púa (la cantidad de púas que pudieron lanzar, centenares de ellas), toco guitarra y así todo el rato. Si quieres ser Simmons cambia guitarra por bajo y además saca la lengua todo lo que puedas, y si prefieres emular a Stanley pon poses glamurosas y no te depiles.

Set list Kiss

1. Deuce
2. Strutter
3. Got To Choose
4. Hotter Than Hell
5. Nothin’ To Lose
6. C’mon And Love Me
7. Parasite
8. She
9. 100,000 Years
10. Cold Gin
11. Let Me Go, Rock ‘N’ Roll
12. Black Diamond
13. Rock And Roll All Nite
—–
14. Shout It Out Loud
15. Lick It Up
16. I Love It Loud
17. I Was Made For Lovin’ You
18. Love Gun
19. Detroit Rock City


No quisiera terminar esta crónica sin comentar que pudimos ver en el monte Cobetas a unos cuantos niños de entre 10-12 años, con sus camisetas de Kiss, Symphony X o Dio, acompañados de sus padres. En Madrid estos mismos niños no podrían ir a un concierto para evitar que algún malvado los alcoholice, pero sin embargo sus papás les pueden llevar al fútbol o a los toros sin mayores problemas, paradigmas mundiales del buen uso del vocabulario y del progreso de, ésta, nuestra civilización.

Es una gozada compartir un festival con la tribu heavy, aunque todavía haya muchos medios que se sorprenden de que no haya habido incidentes y muchos taxistas que pasaron de ellos por miedo a los piojos o a las extrañas criaturas que imprimen en sus oscuros ropajes.

Los heavys tienen cultura de conciertos, y eso se nota, salvando muy limitadas excepciones, viven el concierto y te dejan vivirlo. Que diferencia con el salvajismo de la primera jornada del festival Electric de Getafe (organizado por la misma promotora), con miles de descerebrados hasta arriba de drogas duras, cientos de conatos de pelea y muchos codazos repartidos a diestro y siniestro. Pero esa gente si que podrá coger un taxi sin problemas. Hay algo aquí que va mal.

Finalizó el Kobetasonik con un éxito mayor del esperado por sus organizadores, Last Tour International, que salvo por algunos detalles se lo montaron bastante bien: 53.198 espectadores según el recuento oficial, repartidos de esta forma, viernes 24.120 espectadores y sábado 29.078. Lo mejor del festival: los prometedores Airbourne, los melódicos Gotthard, Apocalyptica, más jevis que el viento, la despedida de Ministry, los grandes dioses Judas Priest, Dio (s) y, cómo no, Kiss.

Éra una vez, el circo…

Crónica realizada por: Pointer